De vuelta de Teruel: Albarracín y Medinaceli

Tras finalizar el Memorial McLoud I toca volver a casa. En esta ocasión nos lo tomamos con tranquilidad por que vamos con Ander, nuestro peque, y no queremos darnos la pechada hasta casa.

De vuelta decidimos parar primero en Albarracín. Un pueblo con muchísimo encanto. Callejeamos por sus estrechas callejuelas, vemos su iglesia y sus murallas, sacamos fotitos por aquí y por allá…

y cómo no, toca parar para tomar un trago y descansar, que hace mucha calor y hay que hidratarse.

 

Seguimos visitando el pueblo y nos da la hora de comer. Como nos recomendaron nuestros buenos amigos Pili y Alberto comimos una pizza en el Mesón el Gallo. Todo un acierto, gracias chic@s!

Desde Albarracín la chica de la oficina de turismo nos recomienda hacer una ruta por Torres de Albarracín, Tramacastilla, Noguera, Orihuela del Tremedal. Unas curvitas llenas de pinos muy chulas.

Sin rumbo fijo paramos en una gasolinera y cómo no, compramos un mapa de la península para ver nuestro siguiente destino. Y mirando, y mirando, vemos que Medinaceli está muy cerquita y  nos pilla de camino… pues para allí nos dirigimos. ¡Y sorpresa! Qué pueblo tan bonito.. nos encantó todo. El hotel Medinasalim que reservamos nos gusto mucho, por fuera mantenía el estilo tradicional del pueblo y por dentro era muy moderno y tranquilo. Y además el desayuno fue una auténtica pasada. Bajamos y un camarero nos sirvió huevos rotos con jamón, un plato de queso y otro de jamón, otro plato con tostadas y tomate triturado… Todo eso en nuestra mesa, pero además había una barra con todo tipo de bollería. Por supuesto, estando en Soria, probamos los típicos hojaldres de Soria.  Vamos que nos pusimos como el quico.

Pero además del hotel, Medinaceli está lleno de encanto. Es muy pequeñito y lo cierto es que se ve en un día, pero merece la pena hacer una paradita y callejear. Visitar su preciosa plaza mayor, el arco romano de triple arcada, la puerta romana, y sus calles empedradas.

La cena también fue todo un acierto. Cenamos en el Restaurante el Aljibe y nos encantó: carpaccio, tosta de foie, y un revuelto de morcilla con uvas y piñones (una pasada, totalmente recomendable). Todo esto en una terracita la mar de agradable.

Además, Medinaceli tiene un sitio privilegiado para los que viajen en furgoneta o autocaravana. Nosotros ya lo hemos fichado para una nueva ocasión.

Y para finalizar nuestro viaje volvimos al sitio de partida, al Asador Aztiria donde nos volvieron a tratar de maravilla.

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